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Confieso que me cuesta mucho escribir esta nota.
Hay una resistencia que me surge desde lo más profundo de mi ser, de mi inconsciente freudiano, por lo que buscaré en él el porqué de esa resistencia.
Trataré a través de estas líneas que las palabras vayan fluyendo sin ningún tipo de autocensura, trataré de producir una catarsis que provoque el fin deseado, en este caso los fines deseados: el del subtítulo y el de la resistencia.
ARGENTINA, así con mayúsculas, el país que mis abuelos y, a su vez, algunos de mis bisabuelos, eligieron para su residencia a fines del siglo XIX, como lo hicieron miles y miles de inmigrantes que llegaban a las ricas y prometedoras tierras pampeanas; ¿su capital?: Su propio esfuerzo y la voluntad de forjarse un porvenir.
Lo consiguieron de acuerdo con sus expectativas y también quisieron que sus hijos tuvieran otras expectativas en correspondencia a la época y a las circunstancias de vida; los nietos también tuvimos nuestras oportunidades, pero ya las circunstancias del país empezaron a cambiar desde principios de los 40.
Aparece en el panorama político el Coronel Perón. Tenía 48 años, como integrante de una de las tantas revoluciones militares que sufrió la República de Argentina, ocupando la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde empezó a tener contacto con los obreros estableciendo una fuerte empatía que se fue acrecentando con el devenir del tiempo, de tal manera que ha sido la base, el sustento de su llegada a la Presidencia de la República, en febrero de 1946.
Estuvo hasta septiembre de 1955, cuando fue derrocado por otra revolución militar.
Entre estas dos fechas la Argentina experimentó un cambio radical.
El ya General se casó con María Eva Duarte, Evita, que fue el otro personaje que insidió de manera muy significativa en el comienzo de ese cambio.
Ambos llevaron a sus seguidores a cotas que eran inimaginables en esas épocas: conquistas sociales, laborales y políticas.
Los no seguidores comenzaron a experimentar las consecuencias de ser no seguidores: represión, hostigamientos, falta de libertades, vejámenes, insultos, desprecios…
“Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”; “Por cada uno de nosotros que caiga, caerán cinco de ellos”; “Voy a repartir alambre de fardo para colgar a los oligarcas”; “Les permito reunirse en las esquinas y lo único que hacen es hablar mal de mi”, en referencia a los partidos de la oposición, se escuchó decir varias veces en otros tantos discursos al Presidente de la Nación Juan Domingo Perón, que más que discursos eran arengas donde vertía sus “postulados” del movimiento peronista, que no partido, referencia que asiduamente empleaba.
O estas otras expresiones que utilizaba para referirse a sus “opositores”: Vende patrias; oligarcas; agiotistas… y también la famosa: Alpargatas si libros no…
Evita, de un carácter irascible y vengativo, creó la Fundación Eva Perón, desde donde desarrollo su acción social y desde donde ejercía el gran poder que llegó a acumular y desde donde pudo volcar todo el resentimiento social que había “contraído” en su infancia llena de vicisitudes y en su época de aspirante a actriz, primero, y como actriz luego. Muchas actrices y muchos actores sufrieron sus consecuencias y algunos hasta tuvieron que exiliarse del país, como otros tantos argentinos.
La segunda Sra. De Perón, logró poner en funcionamiento su Fundación gracias al dinero recaudando en las obligadas “donaciones” de los distintos empresarios, que tenían muchas dificultades, de todo tipo, si no se avenían a ello.
Estas conductas, la del mandatario y su primera dama, fue calando en el pueblo peronista, como también se gustaban denominarse; comienzan a surgir en los dirigente sindicales y en los del séquito político, esas mismas características.
Estaban a la orden del día la hipocresía, la genuflexión, la delación, el engaño, la falta de honor, de honradez…
El Presidente les enseño cuales eran sus derechos y los puso en práctica, pero se “olvidó” de enseñarles cuales eran sus obligaciones…
Con todo esto les exaltó lo que en la Argentina se conoce como “la viveza criolla”, que no es, ni más ni menos, que el sacar ventaja, de aprovecharse de cualquier situación sin medir ni importarles las consecuencias, con tal que sea provechosa para el que la aplica…
Mucho ha sucedido en Argentina desde entonces.
Muchos han sido los que intentaron gobernar el país, de distintas concepciones políticas y no políticas, pero sistemáticamente aparecían las “huestes” peronistas utilizando las tácticas aprendidas de su líder: huelgas salvajes que paralizaban al país sin otro motivo que el no aceptar al gobierno de turno. El General, desde su estancia en Madrid alentaba la “resistencia” dejando caer frase como esta: “Si yo tuviera 20 años también estaría tirando bombas”, en alusión a los atentados que cometían los montoneros o el ERP (Ejercito Revolucionario del Pueblo).
De esos polvos se recogen estos lodos…
Con estos antecedentes qué se puede esperar de estos “dirigentes” peronistas que han pretendido gobernar al país. Que han dilapidado al país. Que han esquilmado al país. Que han degradado al país. Que lo han sumido en una gran confusión. Se sigue aplicando la viveza criolla. Una de ellas: la elección, por el dedo de su marido Néstor Kirchner, en ese entonces Presidente de la República, de su señora, Dª Cristina Fernández como candidata a ejercer el cargo de Presidente de la Nación.
¡Y RESULTA ELECTA!
Y hoy ejerce su cargo. El pueblo argentino la eligió… hoy muchos de los que la votaron lo están lamentando. Y el país lo sufre.
Esto me recuerda a cuando Perón, en al año ‘74, designó como candidata a la Vicepresidencia a su entonces tercera mujer: María Estela Martínez de Perón; salió electa la formula Perón – Perón, que luego de la muerte del Presidente, le sucedió su mujer con tan trágicas consecuencias para el país (1974 – 1976 año de la revolución del General Videla)…
La actual Presidente, haciendo uso de su educación y cultura peronista (con connotaciones montoneras) actúa de manera prepotente y demagógica.
Pero lamentablemente se evidencia la ineptitud de la clase dirigente argentina, sobre todo de la peronista que es la que de una u otra forma es la que, desde la irrupción de Perón en la vida pública, marca el rumbo del país, lo que me lleva a afirmar, y con mucho dolor, que al final han conseguido lo que buscaban: Argentina sinónimo de peronismo…
A grandes rasgos he “caminado con pasos de gigante” por la historia de mi querido país de origen lo que me ha permitido verificar las causas de mi resistencia, a la que he hecho alusión al principio, me ha revelado este escrito que esas causas están basadas en querer preservar a mi Argentina, he querido no dañar mis propios valores que surgieron en mi infancia, en mi juventud; no quiero auto agredirme, no quiero transformarme en un masoquista.
Fotografía de quimpg.
Yo, como muchos argentinos estamos padeciendo esta calamidad, resultado de una banda de delincuentes que nos estan gobernando desde hace mucho tiempo. Rescato de ello a dos y medio políticos: Don ARTURO ILLIA(me paro en honor de este hombre pergaminense), RAUL ALFONSIN y la mitad para Arturo Frondizi, que llego al gobierno con el apoyo de Perón y luego no lo dejaron actuar, creo que podria haber sido un buen gobernante. De Alfonsin rescato sus convicciones y muchas cosas más, pero le critico el haber confiado demasiado en el ejercicio de la democracia y por lo tanto aparecer como ingenuo a la hora de la verdad.
Bueno Carlos espero que este comentario sea de utilidad y ADELANTE.