CARLOS TROTTA

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sábado, 12 de diciembre de 2015

Cosas veredes…

Carlos Trotta | 17 oct 2011 

Los periódicos, las radios, las televisiones, todas sin excepción informan y comentan el problema que se ha suscitado con la enseñanza pública.
Es tanta la información y tantos las opiniones que se han emitido y se emiten, que me resultaba muy difícil tener un criterio sobre lo que está ocurriendo, pero un comunicado conciso y directo sobre el tema emitido por los profesores del IES Cañada Real y el IES Infanta Elena, de Galapagar, después de una Asamblea, y publicado por el periódico La Información de la misma localidad, me ha aclarado el panorama.


El día 4 de julio del año en curso, la Comunidad de Madrid emite instrucciones para aplicar en el curso escolar 2011/12, que trajo como consecuencia inmediata la reacción simultánea de profesores, alumnos y padres.
Reacción que se traduce en huelgas, y manifestaciones contra esas instrucciones dado que al aplicarlas supondrá una pérdida considerable de la plantilla, 12 % según el comunicado, y además se deberá impartir asignaturas que no se corresponden con la especialidad del profesor.
Pero no solamente su aplicación tiene esas consecuencias puesto que también se verá afectada, muy directamente, la educación y la instrucción de los alumnos, no dejando de evaluar la desaparición de programas de mejoras de calidad de la enseñanza.
Pero lo que más llama la atención y es muy difícil de entender es que algunos profesores tendrán que impartir asignaturas “afines”, no propias de su especialidad. Aunque en la práctica esto de “afines” carece de importancia, dado que he escuchado y visto por la tele, el testimonio de alguno de ellos que su especialidad es la música y deberán impartir la asignatura afín de… INGLÉS.
No, no me he equivocado. Tal cual…
Pero aún hay más, como consecuencia directa de la reducción de plantilla disminuirá la cantidad de aulas lo que traerá, como lógica consecuencia, el aumento de alumnos en ellas, lo que causará derivaciones negativas para el alumnado, siendo la más importante la dispersión de la atención, clave para asignaturas como Lenguaje y Matemáticas, pero también sustancial para las demás.
A través de los años se ha bregado para alcanzar el número óptimo en la relación alumnos/profesor, estableciéndose entre 20-25 alumnos por cada profesor, cifra que permite que el alumno alcance el máximo de rendimiento. Esta no es una fórmula caprichosa, que responde al azar, es el resultado de profundos y extensos estudios, donde se ha visto comprometido todo el abanico que comprende el sistema educativo.
A través de mi escrito se trasluce la gran preocupación que provoca estas modificaciones, pues estas socavan el sistema educativo público y redundan en forma directa en el alumno, pero no es menos cierto que también se reflejan en el profesor, que es el otro gran perjudicado de este incalificable hecho, puesto que está sumamente comprometido con el accionar de los planes de estudios, donde vierte su verdadera vocación, vocación que, junto con su capacitación, lo lleva ha involucrarse en la formación de los jóvenes.
Sus fines, los de los alumnos y profesores, respaldados por lo padres (quienes han sabido leer perfectamente el problema, de ahí su compromiso) no son los de hacer huelgas y echarse a la calle, lo suyo es defender lo que la emisión de esas instrucciones, redactadas en despachos muy alejados de las aulas, pretenden menoscabar.
La Comunidad de Madrid, presidida por Esperanza Aguirre, del Partido Popular, pretende disminuir y deteriorar la enseñanza pública con estas medidas que ha provocado la racional reacción de los afectados, que también emplean, como la empleamos todos los que compartimos sus criterios, la deducción lógica de que favorece a la enseñanza privada.
Y uno de los factores que lleva a esta deducción es que no emplea el mismo criterio con respecto a los establecimientos de enseñanza concertada, criterio por el cual se debería recortar las asignaciones establecidas para ello.
Aguirre se instala en su limbo y desde allí imparte lo que ella cree es su lógica aplastante: no hay despidos, solamente se les pide, a los profesores, que aumenten en dos horas el horario de trabajo; que se les pide que no vayan más a la compra en horarios de trabajo…
Pero se “olvida” de ese 12% que quedarán sin trabajo… o estos ¿No son profesores? ¿No son trabajadores….?
Ha puesto de manifiesto lo más rancio, lo inmejorable de su educación, queriendo mostrar una actitud que la situaran por encima de cualquier otra interpretación diferente a la suya, olvidándose que se dirige a seres humanos, que piensan y actúan en consecuencia a esos pensamientos llenos de sentido común, de ahí sus reacciones traducidas en huelgas y manifestaciones con cabales manifiestos.
Pero aquí se ha equivocado de medio a medio, ha topado precisamente con EDUCADORES, con personas que se han formado para contribuir en la sagrada tarea de la formación y de la educación de personas.
Con esta infame, abyecta y vergonzosa maniobra no se han sentido tratados como corresponde, se han sentido mancillados, desprestigiados por la maquinaria del poder que ostenta la dirigente del Partido Popular, que ha llegado a definir que las reacciones de los afectados responden a directivas del Sr. Pérez Rubalcaba, el candidato del Partido Socialista Obrero Español para las presidenciales del 20 N.
Burda infamia y un burdo menosprecio a la inteligencia de los que con criterios razonados se oponen a las sin razones suyas.
Pero sobretodo la gran maltratada es le Educación Pública.
Cosas Veredes…
Si ganan las próximas elecciones…
¿Y Rajoy?
Bien gracias….

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