CARLOS TROTTA

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martes, 8 de diciembre de 2015

Inauguremos, que está de moda…

Carlos Trotta  - 29 mar 2011

Estamos en período pre-electoral y, como de costumbre, asistimos a hechos que nos predisponen a un estado que puede resultar inexplicable… ¿O no?
Hechos que pesar de ser repetitivos no dejan de ser sorprendentes, me estoy refiriendo a las inauguraciones y los responsables de que ello ocurra agudizan mucho el ingenio y de tal manera que a veces llegan al ridículo.

El Presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, tuvo la feliz iniciativa de inaugurar el aeropuerto de la localidad… ¡SIN AVIONES!
Sí, como se lee, sin aviones, porque no tiene licencia para poder operar, y no conforme con ello en las palabras con el cual culminaba la presentación de las obras, se vanagloriaba de ello diciendo que era un aeropuerto para la gente… textual: “PARA LA GENTE” por lo que invitaba, a todos los que quisieran, a visitarlo y caminar por las pistas de despegue y aterrizaje sin temor, dado que no hay aviones…
¿Se puede pedir mayor desparpajo? ¿Se puede concebir mayor estupidez? ¿Se puede esperar de un funcionario calificado, como este Señor, que le tome el pelo a sus gobernados?
Está haciendo uso de la cosa pública para sus apetitos electorales, está administrando el dinero público, porque es evidente que no utiliza su dinero habido con los beneficios de la diosa fortuna, el que ganó en varias oportunidades con la lotería…
Y no faltaron a la inauguración las más altas autoridades de la Generalitat Valenciana, con el Señor Francisco Camps, Presidente de la misma, a la cabeza, quien alabó la ímproba tarea que lleva a cabo el Señor Fabra…
¡No faltaba más!
Pero hete aquí que el Presidente Camps ha hecho una inauguración que alcanza el máximo de lo imaginable: ha inaugurado ¡UNA MAQUETA!
Si, si ¡UNA MAQUETA!
Eso si en cumplimiento de su palabra empeñada cuando dijo, el 24 de marzo, que “se había comprometido hacía cuatro años, en la campaña electoral, que pasara lo que pasara, antes que terminara la legislatura, inauguraría la maqueta de un hospital…” Y muy ufanamente remató: “¡Ya tenemos el proyector en marcha…!”
¿Se puede ser más jactancioso, arrogante, presuntuoso y engreído, que estos dos personajes de la política española?
Así están de satisfechos, alegres y contentos, regocijándose con la impunidad que gozan por la benevolencia de de quienes le dan el mandato con sus votos.
Y debemos recordar que ambos tienen causas abiertas con la justicia en las que figuran como imputados. ( Definición de la Real Academia Española: Dicho de una persona: Contra quien se dirige un proceso penal.)
Estamos en la época de la estulticia, en la era del todo vale, todo es igual y al citar estas palabras recuerdo el tango Cambalache, del argentino Enrique Santos Discépolo (Discepolín) creado en 1935:
Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador…
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón…
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.
Siglo veinte, cambalache
problemático y febril…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás…!
¡Dale, que va…!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar…!
No pienses más; sentate a un lao,
Que a nadie importa si naciste honrao…
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley…

Fotografía de Alan Levine

RSSComentarios (1)



  1. ADOLFO ZABALZA dice:
    Por lo que leo amigo Carlos, no solo en mi rancho se llueve, como decimos los criollos Argentinos.-Estas cosas se ven a menudo en tiempos de elecciones, promesas muchas, pero luego se olvidan muy rapidamente de lo prometido y la preocupacion mayor es como llenar sus arcas rapidamente.-En nuestro pais esto es moneda corriente y el pueblo es el convidado de piedra.- Un fuerte abrazo desde estas lejanas pampas.-Adolfo











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