Carlos Trotta - 10 feb 2011
La fábula que muchas veces hemos evocado para parodiar tantas situaciones en donde ponemos en duda la veracidad de las intenciones que se trasunta de esas aludidas situaciones, la empleo ahora en esta nueva tentativa de Herri Batasuna (‘Unidad Popular’, en Euskara) de participar en las próximas elecciones municipales del mes de mayo de 2011.
Esta coalición surgida en 1978, presente en las comunidades autónomas de País Vasco y Navarra, y a través de todos estos años ha utilizado distintos nombres con los que ha concurrido, o lo ha intentado, a las elecciones.
Nace el 20 de octubre de 1978, como Herri Batasuna (HB) y es cuando más ha perdurado en el tiempo, desde el fin de la dictadura franquista hasta que en diciembre de 1997, el Tribunal Supremo condenó, por prestar sus espacios electorales a ETA, a todos los 23 miembros dirigentes de la Mesa Nacional.
En las elecciones autonómicas de octubre de 1998, se presentó como Euskal Herritarrok (EH) luego de las cuales firma un pacto de gobierno con el PNV y Eusko Alkartasuna, pero en febrero de 2000, salta el pacto al romper ETA el alto el fuego.
23 de junio de 2001 – HB – EH, tras un debate interno de casi un año duración, decide adoptar el nombre de BATASUNA, y como tal fue ilegalizada el 17 de marzo de 2003 en aplicación de la Ley de Partidos. Resultado de ello, su grupo parlamentario en la Cámara de Vitoria pasó a llamarse Sozialista Abertzaleak (SA).
Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK-PCTV): septiembre de 2002, después de aprobarse la Ley de Partidos, se inscribe en el registro del Ministerio del Interior. Presentó listas, consiguió sortear todos los filtros y logró 9 de los 75 escaños del Parlamento vasco. Nunca condenó los atentados de ETA y finalmente, en septiembre de 2008, fue ilegalizado.
Autodeterminaziorako Bilgunea (AuB) con estas siglas intentó asistir a las municipales de 2003. Sus listas fueron anuladas por los tribunales.
Herritarren Zerrenda, denominación que utilizó para tratar de presentarse a las europeas de 2004; el Tribunal Supremo anuló el intento.
Aukera Guztiak: agrupación electoral a la que la Justicia impidió su participación en las elecciones autonómicas de 2005.
Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB): Con este nombre pretendieron anotarse en el registro de partidos políticos en marzo de 2007. No pudieron presentarse a las elecciones municipales de mayo de ese año. El Tribunal Supremo nuevamente lo prohibió.
Abertzale Sozialistak (AS): nuevamente actúan los tribunales y anulan las listas de estas agrupaciones electorales, creadas para concurrir a los comicios locales de 2007.
Acción Nacionalista Vasca (ANV): fundado en 1930 y “rescatado de su inactividad” por Batasuna para el momento político. Presentó listas en 2007 consiguiendo un buen número de concejales en distintos municipios, quienes aún se mantienen en sus escaños, a pesar de que al año siguiente fue ilegalizado.
Askatasuna: creado en 1998. Otro sin actividad. Esta vez la izquierda abertzale pretendió infiltrarse bajo estas siglas en las últimas elecciones al Parlamento vasco, celebradas el 1 de marzo de 2009, y una vez más los tribunales lo impidieron.
Demokrazia Hiru Milioi (D3M): esta fórmula que se presentaba al mismo tiempo que la plataforma electoral anterior, corrió la misma suerte y sus listas fueron anuladas.
El nombre de SORTU (Crear, nacer o surgir, en euskera), es el decimotercero que emplea HB para hacerse presente otra vez desde aquel 1978 y con la particularidad de que es la primera en la cual rechaza la violencia terrorista de ETA.
Ha presentado sus estatutos para que sean considerados por la justicia si se ajustan o no a ley vigente, si se aprueban, SORTU podría actuar como partido político, en caso contrario correría la misma suerte que todos sus anteriores.
En ambos imperaría la ley con todas sus consecuencias.
Este breve transitar por la historia de Batasuna, no hace sino justificar el porque de mi título; son tantas las veces que ha defraudado las expectativas puestas sobre la coalición, que llegados a este punto, se nos hace muy difícil creer que ahora dicen la verdad.
Claro que nuestra renuencia a aceptarlos como nuevos demócratas está basada en los recuerdos del accionar de los que han sido y en quienes son sus dirigentes ¿Cuántas veces hemos tenido la sensación de que se han reído de todos nosotros? ¿Cuántas veces hemos visto que ante el dolor por los asesinatos y atentados de ETA, desviaban sus comentarios hacia temas que en su trasfondo los justificaban?
Demasiados antecedentes desagradables para quienes vivimos bajo el imperio de la ley como para que ahora tengamos que aceptarlos sin más.
Pero como el vivir bajo ese imperio nos obliga, acataremos lo que disponga la justicia, aunque sabemos que el crédito que dispondrán estos (con el permiso de la Real Academia) advenedizos será muy poco, casi nulo y tendrán que acrecentarlo con hechos y no con palabras.
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