Carlos Trotta | 25 oct 2011
20 de octubre de 2011, fecha que de ahora en más va a resultar significativa para España, para los vascos en especial y para los amantes de la libertad y la democracia en general.
La banda terrorista ETA ha declarado el cese definitivo de su actividad armada.
Si bien es cierto que la ETA ha hecho varias declaraciones referidas a treguas, alto el fuego, ceses de de la lucha armada… esta es la que más se atiene a la realidad, realidad que la sitúa en su total DERROTA, así con mayúsculas, porque ahora es muy difícil que pueda reorganizarse como para que esté en condiciones de actuar como banda terrorista y que tanto terror y horror sembró a lo largo de sus casi 50 años de actividad.
Pero no es para tirar cohetes, porque el razonamiento de esto descerebrados no es el que tenemos todos los que formamos parte de esta sociedad, los que tenemos una formación de respeto y tolerancia con el semejante, que nos permite dirimir ideas sin necesidad de llegar a las armas.
Y precisamente por este razonamiento es que somos prudentes, actuamos con moderación y cautela, pero ello no es debilidad.
Y esto es lo que han demostrado los principales líderes políticos del país.
Recibieron la noticia con gran alegría y satisfacción, pero a la vez dejando claro, con firmeza, que este paso dado por la banda, no los exime de sus responsabilidades.
Han coincidido en reconocer que se llega a esta situación por la decidida acción de las fuerzas de la Policía y de la Guardia Civil, muchos de los cuales dejaron sus vidas en el cumplimiento de su deber, pero también hay palabras de reconocimiento para aquellas personas que perdieron sus vidas por el capricho de esos criminales sin escrúpulos ni sentimiento.
También hay un reconocimiento general hacia quienes, desde sus posiciones de gobierno, les ha tocado dirigir las acciones de esas fuerzas de seguridad del estado.
Tremenda y llena de sentido común las palabras del Presidente de Gobierno español, D. José Luis Rodríguez Zapatero:
“…La nuestra será una democracia sin terrorismo pero no una democracia sin memoria. La memoria de las víctimas, de cada una de las 829 víctimas mortales y sus familias, de tantos heridos que padecieron el injusto y aborrecible golpe del terror, nos acompañará siempre…”
El Jefe de la Oposición y Presidente del Partido Popular, D. Mariano Rajoy, ha dicho, refiriéndose al tema:
“Es una buena noticia y se ha producido sin concesión política”.
Y con en estas últimas palabras dejaba fuera de lugar a cualquier comentario que pudiera hacerse al respecto, como ya lo había manifestado algún miembro de su partido.
D. Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato a la Presidencia de Gobierno por el Partido Socialista Obrero Español, ha manifestado:
“Hoy la protagonista no es ETA, sino la democracia”
Son las expresiones de los tres líderes más importantes de la España actual que en momentos tan trascendentales como estos, no demuestran ser triunfalistas, aunque tienen sobrados motivos para serlo, sino que llenos de sentido común han sabido transmitir tranquilidad, serenidad, no exentos de emoción.
Es lo que se esperaba de ellos.
España lo necesita.
De ahora en más es de esperar que esta línea de interpretación de lo ocurrido en este maravilloso 20-O sea la pauta que marque el derrotero de las futuras políticas sobre la sin razón que emplearon los que eligieron el camino de las armas, quienes dejaron en evidencia su estupidez, idiotez y falta de talento para expresar sus ideas queriendo imponerlas por medio de la fuerza…
Y como una demostración de esta evidencia cito las palabras del Jefe de Gobierno Vasco, el Lendakari Patxi López:
“ETA llega al final sin conseguir sus objetivos”
El final de la estulticia.
Y en ella su mayor castigo.
Y por último el reconocimiento para D. José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno español, quien hubo de soportar, no ya las derivas de los terroristas, sino también los ataques desmedidos de una clase política opositora que no cesaba de ponerle los más despiadados adjetivos, mofándose con frases hirientes sobre su gestión contra el terrorismo, reconocimiento porque supo mantenerse firme en sus convicciones llenas de sentido común y con una perspectiva de sentido de Estado que hoy comprobamos al ver los resultados, y también comprobamos cuan equivocados estaban aquellos que lo fustigaron sin cuartel.

Un saludo a todos desde Argentina.
Adolfo
Otro detalle infame es pretender que nos creamos que este “cese definitivo” (ya veremos si es tan definitivo como dicen) se ha logrado “sin concesiones políticas”… ¡y lo dice hasta Mariano Rajoy! ¿Cómo que no ha habido concesiones políticas? ¿Y la presencia de Bildu en ayuntamientos y diputaciones vascos y navarros qué es? ¿Y el control por parte de Bildu del ayuntamiento de San Sebastián (entre otros) y la diputación de Guipúzcoa cómo se explica? ¿Realmente hay alguien con dos dedos de frente que se crea que sin dichas circunstancias nos hubieran presentado el famoso comunicado? Como decía el anuncio del diario ADN, “todo está conectado”. Al final pasará lo de siempre: que, o se les conceden todas sus exigencias (independencia vasca, entrega de Navarra, etc) o ya no se podrá seguir negociando por ser cosas inasumibles y entonces vuelta a empezar. Pero con una diferencia: que mientras tanto, habrán conseguido los datos personales y fiscales de todos los ciudadanos españoles a través de las instituciones que controlan gracias a ZP y su bochornoso “proceso de paz”. Sí, sí, abran los ojos: ustedes que me están leyendo, si viven en España, sepan que ya están pillados; así que no se extrañen si algún día, en caso de fracasar el “proceso” (que es lo más probable) reciben una carta de ETA exigiéndoles el mal llamado “impuesto revolucionario” o con amenazas aunque hayan tomado precauciones en lo que se refiere a sus datos o sus negocios. Yo me pregunto: si algún día hay un atentado contra alguien causando su muerte o la destrucción de alguna propiedad suya, y se demuestra que los datos para atentar contra esa víctima los consiguió Bildu (pasándolos a ETA) gracias a que controla determinadas instituciones, ¿se podría pedir responsabilidades, incluso penales, a todos aquellos que pudiendo evitarlo no lo hicieron, como los magistrados del Tribunal Constitucional que dieron por buenas las candidaturas de Bildu? Es que todo esto es un despropósito mayúsculo y no puede quedar así.