CARLOS TROTTA

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martes, 15 de diciembre de 2015

Las barras bravas del fútbol argentino

Carlos Trotta | 25 jun 2012 


Días atrás he visto por Canal Plus de España, un documental presentado por el periodista español Jon Sistiaga, que versaba sobre las barras bravas (hinchas) del fútbol de Argentina.
No puedo dejar de referirme al documental primero por el tema en sí ya que pone en evidencia un grave problema social en mi país de origen, y luego por la doble condición de ser un apasionado del fútbol en general y del Club Atlético Independiente de Avellaneda, Argentina, en particular.
Con estupor, dolor y rabia he visto como el fútbol argentino se ha deteriorado tanto que ya deja de ser un deporte espectáculo concentrador de grandes masas de personas y se ha convertido en un problema que ha trascendido el orden deportivo para ubicarse en lo delictivo.


Jon Sistiaga ha ido desgranando, con absoluta objetividad, como están actuando las barras bravas en distintos clubes de esa república.
Ha presentado escenas de un contenido dramático, escenas grabadas en directo, con diálogos que ni el más avezado guionista podría escribir; personajes o mejor dicho personajillos ante la mirada de los que veíamos el vídeo, pero sin descartar que en el entorno en que actúan son, con todo el dolor que ello significa, personajes.
Portando y disparando armas con total impunidad, cómo con total impudicia revelaban que si habían cometido muertes con ellas, diciéndolo con un mal disimulado orgullo.
Es difícil de aceptar que en pleno siglo XXI haya gente que sea tan obsecuente como para seguir ciegamente a un esperpento erigido en jefe, que va imponiendo sus “leyes” como si de un rey de la edad media se tratara.
Y además son “leyes” basadas en el amedrentamiento, en el terror… y en el negocio, si, en el negocio, porque estos individuos cobran cantidades exorbitantes para mantener su “empresa”, que distribuyen en condiciones muy ventajosas para ellos e irrisorias para algunos de los tontos útiles que conforman su “reinado”.
“Cobran o reciben” esas cantidades exorbitantes de los clubes de los que dicen ser hinchas y también exigen (y obtienen) de los dirigentes de esos clubes cantidades sobre el traspaso de jugadores.
Además intervienen, y con frecuencia, en la constitución de los equipos que van a competir, como así también en la destitución y nombramiento de los “misters” (directores técnicos).
En todo este accionar no faltan las amenazas y a veces la concreción de ellas, pero no solo van dirigidas a quienes tienen responsabilidades en el club o con los equipos de fútbol de la institución, sino que la coacción se extiende a sus familiares.
Sistiaga y sus compañeros cámaras estaban realizando su trabajo de campo, grabando debajo de las tribunas del Estadio Libertadores de América, en Avellaneda, donde se encontraba la hinchada de Independiente en los instantes previos al comienzo del partido contra el Racing Club de Avellaneda, otro de los grandes del fútbol argentino, por lo que se iba a disputar un clásico de los de mayor trascendencia; hacían su trabajo con el consentimiento del presidente del Club, D. Javier Cantero e iban acompañados por dos policías…
Y ante lo que parecía que el documental seguiría la vía de la tranquilidad y de la “normalidad” que, a pesar de la temática, se podía observar, el asombro y el estupor me invadieron a la vez al ver como el periodista y sus compañeros habían sido agredidos físicamente por los barras bravas de Independiente, con el jefe, identificado como el “Bebote” Álvarez, a la cabeza.
“Ingresamos por la puerta 4, vino un energúmeno (del Independiente) y nos dijo que dejáramos de grabar a los pibes, se lanzó contra el camarógrafo, le rompió la cámara y le robó el micrófono”, aseguró Sistiaga, quien durante años ha realizado reportajes en los puntos más conflictivos del planeta.
También relató cómo le agredieron: “Un comisario logró sacar de allí al cámara y yo me quedé con un sargento de la Policía. El barra volvió hacia mí, me dio una piña en la cara y dio una orden para que el resto me agrediera. Fue un momento en que pensé que no salía de allí”.
La presencia de los policías fueron meras figuras decorativas… tal la impunidad con que se manejan estos impresentables…
Mención aparte para el Presidente de Independiente, D. Javier Cantero, vuelvo a mencionar su nombre por cuanto se lo merece, ha aparecido en el vídeo pidiendo disculpas y pude apreciar su gesto compungido y bastante demacrado como consecuencia de lo que acababa de ocurrir.
Estas son las palabras de Sistiaga al respecto: “Se quedó desolado cuando se enteró de que nos apalearon. Nos pidió disculpas y se las acepté en el momento”.
Pero no solo por ello destaco al Presidente, lo hago también por que ha emprendido una campaña para quitar a esta lacra que tanto daño hace al Club, desde que ha asumido su cargo (hace pocos meses) y lo está haciendo contra viento y marea.
Sufre amenazas y vejaciones, he podido ver por una televisión española como le prepararon una encerrona algunos periodistas argentinos invitándole a una entrevista, cuando en realidad, como se pudo observar, pretendieron hacer un careo con el “Bebote” Álvarez, que por cierto iba con la cabeza y el rostro cubierto.
D. Javier Cantero reconoció a este sujeto mostrando su enfado y su protesta por la desleal acción de los periodistas, negándose a realizar la entrevista y a hablar con el “jefe de la barra brava”.
Este lo trató reiteradamente de mentiroso hasta que el Presidente “explotó” y le enrostró que se había llevado 35000 dólares en una oportunidad y 42000 en otra, conminándolo a que lo devolviera, amenazándole con que tenía las pruebas e iba a demandarlo judicialmente.
He querido detenerme en los detalles para poder describir con rigor lo que está ocurriendo en el fútbol argentino; esto se vive en la actualidad, esto se ha convertido no solo en un hecho vergonzoso sino que estamos, lisa y llanamente, ante delincuentes comunes que se manejan con total impunidad, pareciera que nadie, salvo el Sr. Cantero, quisiera ponerle el cascabel al gato, aunque estos individuos ya dejaron de ser gatos para convertirse en tigres… y muy salvajes…
Qué lejos queda mi recordada infancia en mi añorada ciudad natal de Pergamino, donde en el Club Gimnasia y Esgrima me inculcaron la nobleza del deporte, su lema lo evoco con orgullo y satisfacción: “mens sana in corpore sano”…
Hoy, ante las evidencias de estas porquerías que están sucediendo en el fútbol argentino, no puedo menos que sumirme aún más en mi añoranza.
Termino este escrito con la esperanza de que surjan muchos como D. Javier Cantero…
Jon Sistiaga ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el premio Ortega y Gasset y el de Periodistas Sin Fronteras y es autor del libro Ninguna guerra se parece a otra.

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