CARLOS TROTTA

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sábado, 12 de diciembre de 2015

María Eva Duarte de Perón

Carlos Trotta | 29 jul 2011 

La he visto dos veces en sendas visitas suyas a mi ciudad natal, Pergamino (Provincia de Buenos Aires, Argentina).
María Eva Duarte de PerónLa primera de ellas antes que Perón asumiera la primera presidencia, cuando era Secretario de Previsión del Ministerio de Trabajo, y la segunda cuando él era Presidente y ella, ya su mujer, visitó la ciudad con motivo de una concentración agraria.
En ambos casos quedé impresionado por su belleza.

Pero ya percibí en su rostro rasgos de dureza, de determinación, que con el transcurso del tiempo que estuvo en la vida pública, se vieron corroborados.
En este tiempo, afloraron sus ansias de poder basadas en un resentimiento propio de sus orígenes: se crió en la ciudad de Junín (al oeste de la Provincia de Buenos Aires) su madre tenía allí una pensión y esto la marcó definitivamente, se sentía socialmente discriminada (tenemos que ubicarnos en la sociedad de los años ’30 – ’40) y cuando se le presentó la oportunidad, se fue a la ciudad de Buenos Aires.
Allí se conectó con el mundo del cine e intervino en varias películas como extra; es conocido el altercado que tuvo con la ya consagrada Libertad Lamarque, quien tuvo que exiliarse fuera del país cuando ya la extra del cine se convirtió en Evita, tal como le sucedió a varios artistas que coincidieron con ella en esa etapa de su vida. El más comentado fue el de otro artista consagrado: Pedro Quartucci, un ex boxeador que se dedicó a la interpretación; el motivo de su exilio dio lugar a más de un comentario que respondían a ”un lío de faldas” con la mentada señora. Cierto o falso, el exilio existió.
Ya como la señora de Perón tenía poder y empezó a ejercerlo.
Unas tras otras se sucedían las presiones sobre el sector productivo en general y el que no accedía a ello sufría las consecuencias de las represalias: llegaban las inspecciones y, qué casualidad, indefectiblemente encontraban la infracción necesaria como para aplicarle una sanción, que en la mayoría de los casos consistían en cerrar temporalmente el establecimiento, con el consiguiente perjuicio económico (¿sabotaje?).
Se estaba gestando la Fundación Evita, los empresarios recibían la “solicitud” de hacer una donación para ese ente, con la negativa funcionaba lo mencionado en el párrafo anterior.
Recuerdo que por entonces mi padre era socio de una empresa de transporte colectivo de pasajeros y como tal afiliada a la Federación del gremio de la Provincia de Buenos Aires; era el Secretario General; recibieron la “solicitud” y ante los antecedentes “donaron” 100 pesos, de la época (paridad con el dólar), por cada unidad de transporte que circulaba por la Provincia… Recaudaron muchos millones.
Así, con el dinero de las “donaciones” consiguió su capital la Fundación y Evita pasa a ser la benefactora…
Loables objetivos, reprobable la prepotencia de sus métodos, que con el correr del tiempo se convirtió en preciado legado para sus seguidores.
Con esos loables objetivos, se daba la circunstancia de que la benefactora sacaba sus réditos políticos para el régimen. Pura demagogia.
Empezaron a circular muchas de las frases con las que el régimen se auto publicitaba: “General Perón – Evita Capitana”. También lo llamábamos “auto bombo”.
Las arcas de la Fundación no cesaba de aumentar, el miedo a las represalias aumentaba en la misma proporción.
Evita, la “Abanderada de los Pobres” (otra de las frases) mientras tanto, lucía vestidos fastuosos, joyas de gran valor. Recuerdo su viaje a Europa acompañada con innumerables baúles (fue recibida por Franco) y al “pueblo” le daban, para las fiestas navideñas por ejemplo, pan dulce, sidra y juguetes que hacían llegar a pueblos remotos en trenes, desde los cuales, y sin detener su marcha, eran arrojados para que cada uno pillara lo que pudiera.
Llegó tan lejos el ego de estos dos personajes, que le cambiaron el nombre a dos Provincias argentinas: El Chaco, paso a llamarse Presidente Perón; La Pampa, Evita, Y la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, la mayor de la República, Ciudad Evita. Calles, terminales de autobuses, parques, plazas, edificios, etc… pasaron a tener el nombre de estos… “ilustres”…
Claro que para llevar adelante todo lo mencionado contaron con la ley… en el Congreso y en la ciudades y pueblos donde se llevaron a cabo estas “manifestaciones de democracia” contaban con la mayoría compuesta por los incondicionales seguidores de “la causa”, cuyas mejores condiciones personales eran genuflexión, adulación, obsecuencia…
Los opositores eran vende patrias, oligarcas; se instauró la era de “libros no alpargatas sí” en clara manifestación de división de clases, en donde el odio, el desprecio y la mofa hacia “el contreras”, eran los generadores de esa división.
Muere el 26 de julio de 1952, tenía 33 años, a las 8 y 25 de la noche, y remarco esto último porque todos los días sin excepción, conectaban, en cadena, las radios del país con Radio Nacional, para dar paso al informativo, el cual abría con esta frase: “Son las 8 y 25 hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad”. Así hasta que cayó el gobierno peronista (1955).
Después de su muerte se erigieron “altares cívicos” en todas las plazas del país, en ellos se ponía un retrato de la fallecida rodeado de flores; cuatro empleados públicos, dos delante y dos detrás, tenían la obligación de “hacer guardia”, debidamente uniformados: pantalón negro, o faldas la mujeres, camisa blanca y corbata negra, además de un brazalete negro, así las 24 horas durante los cuatro días que duró el “funeral”.
Se paralizó el país. Recuerdo que yo estaba interno en un colegio de Rosario (la segunda ciudad del país en esa época) y no pude viajar a mi ciudad natal, como otros internos a las suyas, no había transportes. Cuatro días sin poder realizar ninguna actividad, ni deportiva ni social, estaba prohibido. Salíamos a caminar por la ciudad y veíamos a los tranvías llevar crespones negros. Era el único transporte que circulaba para desplazar a los que querían ir (y a los obligados) hacia las plazas.
Las emisoras de radio irradiaban música sacra.
Hábilmente el aparato del gobierno había creado un clima de colectiva pesadumbre.
El día del sepelio se congregó una multitud para acompañar los restos; una multitud compuesta por gente condolida y por gente de obligada concurrencia.
Otra muestra de democracia.
Qué meritos tenía Eva Duarte para tener semejante distinción. ¿El ser la señora del Presidente? ¿El haber creado la Fundación Eva Perón? ¿El ser la benefactora de los pobres? ¿De qué pobres? Mientras vivió no desaparecieron los pobres, pero si aumentó su fortuna personal. Ni tampoco desapareció la pobreza entre 1946 – 1955, años de las presidencias del General.
Triste, muy triste.
Fotografía de Wikipedia


RSSComentarios (4)

  1. juan carlos dice:
    Otra de las frases que se imponian en esa epoca era “Peron cumple Evita dignifica”. Cuando muere Eva, con mi hermana que estabamos en la Escuela Primaria tuvimos que llevar luto obligatorio, porque en caso contrario nuestro padre podia perder su trabajo. Mucha informacion sobre quienes no cumplian con estas cosas impuestas por el regimen salian de la Unidad Basica que funcionaba en Pergamino en la calle Siria y España. La principal referente de ese lugar era una mujer apodada “La minina”.
    Muchas cosas que no se condecian con la Democracia, se producian en esos tiempos, implementadas desde el gobierno
  2. MaríaE dice:
    Hola,Carlos Trotta.
    Leo algunos de tus artículos ,que al parecer corresponden a taxi libre,creo. En ellos compruebo que no sos peronista.Yo tampoco lo soy, ni lo fui,ni lo seré,pero con los años se adquiere más objetividad y los ánimos se serenan.
    Si las empresas de transporte debían “donar” dinero para la Fundación Eva ,no estaba mal.Piénsalo.¿por qué? Porque nadie de los que fuimos testigos de aquella época podemos negar la gran ayuda que hizo.
    Se hicieron las Leyes del obrero, ( así sea que fueran copiadas, no importa,pero se hicieron cumplir) los obreros tuvieron casa, médicos, vacaciones, abundaba la comida, los niños supieron de juguetes,no me digas que no,Carlos.
    Exigían la contribución, pero las empleaban para el pueblo.
    En cambio hoy,el dinero se roba a manos llenas ,aumenta la pobreza, no hacen NADA para combatirla, fomentan la vagancia y los políticos que están en el poder cada día son más ricos.
    ¿fueron demagogos’ Sí, pero hicieron.Estos seudoperonistas ni saben ser demagogos, encima roban y la verdad se van a marzo en la libreta de calificaciones como alumnos de política.
    Seamos objetivos.Es la mejor manera de juzgar. Ponete en la vereda de enfrente y pensá.
  3. MaríaE dice:
    Ah,Carlos, me olvidé de comentarte.hablás mucho de Pergamino.Conozco esa ciudad porque me casé con un pergaminense,hace muchos años, pero no vivo allá.
    saludos especiales-
  4. Marcelo dice:
    Estimado “periodista”: Por favor cite las fuentes para afirmar que en esta época no se terminaron con los pobres. Por favor cite datos precisos (y las fuentes) de los porcentajes antes y después de la llegada del peronismo y el porcentaje de pobreza, ínfimo en ese entonces (y más si lo comparamos con los actuales) y ni le digo los de indigencia.
    Cite, documente y discutimos. Sino entro a una página de chimentos.

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