CARLOS TROTTA

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martes, 15 de diciembre de 2015

Si hay miseria que no se note

Carlos Trotta | 16 oct 2012 


Hoy, 12 de octubre, se ha celebrado el día de la Fiesta Nacional.
Pero no en todo el territorio español ha sido precisamente eso, una celebración, puesto que en Cataluña, han habido grupos que salieron a la calle a expresar sus distintas ideas de lo que significa este día para cada uno de ellos.
Grupo de gentes que fueron a las calles para hacer saber que si están de acuerdo con el significado de la Fiesta Nacional y además, debido a las circunstancias derivadas de la masiva manifestación de independencia de Cataluña del 11-S, tiene también el significado de no estar de acuerdo con esa independencia, quieren ser catalanes y españoles a la vez.


A propósito de lo que ocurre en Cataluña no se puede dejar de mencionar las declaraciones del Príncipe heredero:”Confío más en la Cataluña real que en la espuma que estamos viendo con lo que hacen unos y otros”,
Traducido al uso corriente: “No digo ni si ni no, sino todo lo contrario…”
Qué profundidad de pensamiento la del futuro Jefe de Estado español…
La Generalitat de Cataluña no ha enviado representación a los actos.
¿Será porque no han podido quitarse la susodicha espuma…?
Tampoco han asistido al acto otros siete presidentes autonómicos.
Y en el País Vasco también ha habido manifestaciones de grupos claramente antepuestos: en contra y a favor de la celebración. Hubo cargas policiales y numerosas detenciones.
Pero hay otro grupo de gente a la que se puede denominar como “mayoría silenciosa”, remedando al Presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, que no está de acuerdo con la forma en que se presentó la ya efectuada celebración, dado que en la puesta en escena se ha podido observar el desfile militar con toda la parafernalia que ello implica.
Presencia de las más altas autoridades civiles y militares, más un buen número de invitados que ocuparon las instalaciones colocadas a tal efecto y otras que puestas en el lugar debido sirvieron para completar el marco adecuado.
Luego de pasar la revista concerniente a la tropa por parte del Jefe del Estado (a quien en un primer plano efectuado por la televisión, pude observar unos leves movimientos incontrolados de su cabeza que me llevaron inmediatamente a un interrogante: ¿Parkinson?) y de izada la bandera nacional, se procedió al desfile, el toque militar que sirve normalmente para armonizar el acto.
Y no ha faltado la presencia de un escuadrón aéreo del Ejercito del Aire que dejaron el cielo columnas de humo conformando los colores de la bandera española.
Todo muy bonito.
Pero lo que no es bonito es la cantidad de dinero, en euros, que ha costado este tinglado: 900.000, si, si, novecientos mil euros.
¡QUÉ DESPILFARRO!
Cuántos problemas se hubiesen podido paliar con esta cantidad de dinero, cuántos de los que están en el paro hubiesen podido tener en el día de hoy una comida digna, como la que se sirvió en el palacio real a posteriori del acto; cuántos padres hubiesen podido comprar los libros que sus hijos necesitan para el curso escolar; cuántos de los que necesitan que les paguen las asignaciones por discapacidad hubiesen tenido hoy un día para celebrar; cuántos estudiantes podrían haber pagado su matrícula para poder iniciar los estudios; cuántos enfermos podrían haber retirado medicamentos en las farmacias sin efectuar el repago (el mal llamado copago) cuántos y cuantos y cuántos podrían haber tenido hoy un día de tranquilidad dentro de su delicada situación económica.
De qué ha servido el desfile, sino para mostrar el artificio, el enredo, la maquinación de que son capaces de hacer los responsables actuales de la dirección del país.
¿Ha quiénes también han dejado satisfechos? A esos qué con el anterior gobierno iban a “saludar” al entonces Presidente del Gobierno con sus característicos silbidos y sus desaforados gritos de, según sus intenciones, desaprobación. Hoy no aparecieron. Y si lo hicieron mostraron estar en total acuerdo con la deriva, con la sin dirección del gobierno actual, que actúa a merced de las circunstancias; circunstancias que bien es sabido se la dictan en Bruselas, algo que tanto ha criticado cuando era oposición.
Hay que ostentar y para ello: gastemos; gastemos lo que no tenemos; gastemos (según el decir de Rajoy) “como Dios manda”, que él proveerá; gastemos que después pedimos al Banco Central Europeo, total lo pagamos entre todos, en este caso, los que están de acuerdo en festejar de esta manera la Fiesta Nacional y los que no.
En definitiva, un día de Fiesta Nacional, que por lo aquí expuesto, lleva implícito la intención que se indica en el título SI HAY MISERIA QUE NO SE NOTE…

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